Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía. La fecha fue elegida por la coincidencia con el equinoccio de primavera en el hemisferio norte y comenzó a celebrarse oficialmente desde el año 2001.

A propósito de esta celebración, esta mañana en Instagram, la poeta Sara Búho (@sarabuho) planteaba desde mi punto de vista una interesante reflexión. Sara se preguntaba si el poeta debe escribir sobre lo que siente o solo sobre lo que está bien sentir y, yendo más allá, decía que si cuando el poeta escribe sobre según qué cosas podríamos pensar que este está haciendo apología sobre pensamientos negativos, incluso autodestructivos.

Voy a hablar como lector de poesía. Desde mi punto de vista la poesía no explica y no debe ser explicada, la poesía pregunta. Y creo que así debemos acercarnos a la poesía. Me parece un error buscar una explicación de la esencia de la poética como concepto, su relación directa con la vida del autor y los pensamientos de este en el momento de la escritura; también me parece inútil indagar en una suerte de hermenéutica para intentar interpretar qué quiso reflejar el autor en los textos poéticos rozando, en ocasiones, el absurdo.

Por eso mi opinión es que, al leer poesía, deberíamos reflexionar sobre lo que a nosotros nos pregunta ese texto: lo que sentimos, lo que observamos, lo que intuimos, lo que deseamos, lo que descubrimos… y concluir que el camino es el destino, y si hubiera algo que buscar, que sea conocer lo que nos rodea e incluso a nosotros mismos por el camino de la poesía. No debería el lector buscar dogmas sin interpretación posible sino un nuevo camino por el que transitar mirando hacia todos los lado mientras caminamos.

La poesía no tiene una vocación didáctica, no busca enseñar, busca (o debería) tocarnos dentro para hacernos preguntas.

Y tú, ¿qué piensas como lector de poesía?

E.G.