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Punto de partida, un poemario de Eldan Gardy

Prólogo de Punto de partida

por Jorge Ramos

Punto de partida es el comienzo de una historia que no terminará nunca: la lucha del poeta contra la realidad que lo atenaza. Para envolvernos en esta situación, Eldan utiliza como principal arma el dominio de un vocabulario certero y se protege hábilmente tras el escudo de la imagen poética. Ha decidido huir de las facilidades que ofrece la poesía moderna, rechaza los versos vacíos y el poema-espectáculo porque, aunque en la guerra todo vale, el poeta solo gana cuando siente: y no me refiero a los zapatos vacíos /sino a los pies desnudos,/que no es lo mismo.

Más allá del estilo, en lo personal Eldan se nos presenta como un hombre humilde, hasta el punto de sentir la necesidad de justificar sus versos, para hacer luego un recorrido por el torrente de inquietudes que conforma su vida interna. 

Desde íntimas pasiones que ya se diluyeron, pero nunca desaparecen porque las cosas vividas existen/si las pensamos sentados/mirando por una ventana, hasta la vena más social en donde, entre otras cosas, nos cuenta por ejemplo que hace tiempo conoció a un hombre que murió donde nacen los suicidas/donde el humo se deshace entre risotadas/allí donde nunca debió entrar,/ni él ni nadie.

Y mientras avanzamos de su mano por este caótico sendero de sentimientos y verdades veladas, fiel reflejo de la vida, nos regala algunas paradas para respirar, con inesperados juegos de ingenio que ayudan a admirarse y sonreír levemente ante la visión del conjunto, y es que a fin de cuentas, la vida/es la búsqueda/de un buen epitafio.

Poco más me atrevo a decir con voz ajena acerca de un libro tan personal, excepto la advertencia de que los sentimientos no siempre son amor, odio, angustia o deseo… a veces son lluvia, nieve, noche o farolas. Utilizad esto como Punto de partida.